| Author: Eduardo Enriquez

Sobre un nuevo modelo para la CIA: el caso google

El anillo para controlarlos a todos ha llegado. Una cuenta de mail remite a una individuo con tal tarjeta de cr茅dito, con tales compras, con tales fotos y que vive y trabaja en tal lado y conoce a tal persona, con tales amigos e intereses. El mundo detectivesco tal y como lo hemos conocido ha quedado obsoleto. De qu茅 sirve hoy espiar una casa, pinchar alg煤n que otro tel茅fono o seguir sigilosamente a alguien por las calles, si todos aceptamos, sin ning煤n tipo de reparo, tener una cuenta de mail.

Tener una cuenta de webmail no implica s贸lo la posibilidad de solo enviar y recibir mails, sino que es la posibilidad de crear una identidad digital con un espacio donde alojar todos nuestras fotos, documentos, correos, ubicaciones y pensamientos. Es ofrecerle mi privacidad entera y la de los c铆rculos que me rodean a una empresa privada, en el mejor de los casos, para que la gestione. No seamos ingenuos, una cuenta de mail no es s贸lo tener mails, es tener una lista de contactos y la vinculaci贸n con alguna computadora y con alg煤n dispositivo m贸vil con los que se realizan, cada vez m谩s, compras por internet y se comparten, por alguna que otra red social, nuestros deseos, gustos e intenciones.

Pero quiz谩s lo m谩s grave sea que nadie se alarma cuando sale a la luz que alguna empresa monop贸lica de mails 鈥榦frece鈥 gigas de mails de privados a (un) gobiernos de turno. Nadie se alarma si el CEO de dicha compa帽铆a es visita recurrente en alguna que otra casa de gobierno. Porque, tal vez, en la eficacia de un buen 鈥榤arketing鈥, del mensaje de la buena moral que se esconde tras la maravillosa idea del software gratuito, se esconda el mejor de los secretos.

En definitiva, qu茅 importa de donde sacan la guita estos tipos, son copados, sus productos son copados y est谩n a la vanguardia. Quiz谩s el modelo de inteligencia basado en un espionaje terrenal este migrando hacia un modelo digital, hacia una pol铆tica digital de la vida.

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